miércoles, 3 de diciembre de 2014

ÁFRICA


Se dibuja en tu rostro
el frío helado, de la mañana temprana,
por las gotas de lluvia no caídas.

Tu boca clama,
por un trozo de pan,
que seres ingratos no te dan.

Tu piel envejecida,
antes de llegar a la madurez,
se pierde como la arena,
 en el desierto del Sahara.


Cabizbajo caminas,
mientras tus pies 
descalzos no encuentran reposo,
 sobre la arena desgastada de tu mirada.

Abrigo la esperanza,
en los hombres de buena voluntad,
 que pongan fin a tu tormento,
dándote los nutrientes,
que alimenten tu alma.


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